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Atacar
el problema, no a la persona.
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Expresar
nuestros sentimientos y necesidades sin tener que echarle
culpas a nadie ("Yo siento, Yo necesito").
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Aceptar
que somos parte del problema.
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Entender
el punto de vista de la otra persona antes de apresurarnos
a dar nuestro propio punto de vista.
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Hallar
las necesidades que no están claras cuando se presenta una
posición o una solución.
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No
apresurar la solución del problema de otra persona y tomar
un descanso siempre y cuando sea necesario.
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Promover
diferentes puntos de vista, de controversia y de plática o
diálogo honesto demonstrando respeto por dichas ideas.
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Prestar
más atención a lo que se puede hacer y no a lo que no se puede.
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Solucionar
el problema y establecer la relación.
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Usar
un criterio objectivo cuando se toman las decisiones.